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Cómo pintar una fachada paso a paso

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Pintar la fachada de tu casa puede parecer un arduo trabajo, y no es para menos, ya que se trata de la primera imagen que tenemos de nuestro hogar y siempre queremos que se vea lo mejor posible. En esta entrada del blog, explicaremos como no se trata de una misión imposible para cualquier persona, sin necesidad de contratar a profesionales de la puntura.

Factores que perjudican la fachada

El clima es uno de los principales alterantes del estado y aspecto de las fachadas. No es un secreto que la lluvia, nieve y granizo crean humedad en las paredes exteriores de nuestras casas, pudiendo incluso crear humedades internas si la situación se agrava. Además, una excesiva exposición al agua puede general moho y otros rasgos que empeoran visualmente su estado. Por otro lado, ocurre lo mismo con un clima contrario, ya que el sol altera el color de la pintura, dañando y agrietando las superficies de los muros. Es precisamente el sol quien apaga la viveza de los colores elegidos para representar nuestro hogar.

Otro matiz que debemos tener en cuenta es la contaminación del aire del entorno de nuestras casas. No es lo mismo vivir en un pueblo alejado, cerca de una fabrica o en una ciudad. Toda la polución se adhiere a nuestras fachadas, manchando su aspecto y dejando un aspecto apagado y sucio.

Por último, el viento es otro gran enemigo de las paredes exteriores ya que perjudica, daña y ensucia la pintura, empeorando su aspecto. 

Por todos estos factores, cada situación es diferente en cada casa. Pese a ello, los expertos recomiendan pintar las fachadas cada 3 o 4 años, dependiendo siempre del contexto y entorno. En cambio, si se utiliza una pintura de primera calidad y su aplicación es la adecuada, podemos alargar esta estimación de tiempo incluso dos años más, rasgo a tener en cuenta si queremos ahorrar unos pocos euros en la compra de los materiales.

A continuación, explicaremos de manera sencilla y paso a paso cómo pintar una fachada exterior para que, además de protegerla contra agentes externos, le podamos dar un lavado de cara y devolverle todo su esplendor a nuestro hogar.

Herramientas necesarias

En primer lugar, necesitaremos un buen rodillo. Hay multitud de modelos y rasgos disponibles en el mercado que se adaptan a cada necesidad. Recomendamos en cada caso preguntar a los expertos a la hora de comprarlo. Rasgos como su longitud, tipo de pelo, material, acolchado interior o incluso forma alteran los resultados, por lo que debemos ajustarlo a cada necesidad. Además, recomendamos comprar uno que tenga un mango ergonómico para realizar esta actividad lo más cómodamente posible, ya que requiere varias horas de manera general.

Además, necesitaremos una cubeta de plástico para agregar la pintura y poder mojar el rodillo en su justa medida. Debemos tener en cuenta el tamaño del rodillo para comprar la cubeta y que la labor sea lo más productiva posible. Junto a la cubeta, se recomienda colocar una rejilla de plástico sobre la mitad de la tapa para eliminar así la pintura sobrante del rodillo en cada aplicación y distribuir la pintura de manera uniforme.

Con ello, necesitaremos una brocha (redonda) y una paletina (plana) para recortar, ya que generalmente las fachadas no son lisas y debemos pintar alrededor de ventanas, piedras, ladrillos u otros elementos decorativos que no deseamos que se manchen.

También será necesaria la ayuda de un alargador telescópico para nuestro rodillo para poder así alcanzar una mayor superficie cómodamente. Si se trata de paredes bajas, sin necesidad de andamios, este tipo de alargadores son un aliado indispensable para facilitar esta tarea.

Con todo esto en mente, procedemos a explicar 7 sencillos pasos para conseguir una fachada como nueva.

PASO 1: Sanear la fachada

Como hemos visto, las paredes exteriores de nuestros hogares sufren muchos y grandes cambios a lo largo de los años, siendo cada estación perjudicial para su aspecto. Además, el entorno puede llegar a ser un enemigo en términos de polución y manchas. Por ello, antes de nada, es necesario “arreglar” estos desperfectos tales como grietas, agujeros, manchas o hendiduras.

En primer lugar, cubriremos con plásticos y con la ayuda de la cinta de pintor o carrocero todo aquello que no queramos pintar, como es el caso de los marcos de las ventanas, piedras decorativas… etc. Una vez listo, se procede a trabajar con la superficie. 

Con la ayuda de pasta rellenadora, cubriremos cada pequeña grieta o agujero que podamos encontrar y alisaremos la superficie con una espátula. Este tipo de pastas son flexibles y se adaptan a los exteriores perfectamente.

PASO 2: Limpiar la fachada

Es importante que antes de pintar esté limpia, seca y sin polvos o suciedad, por lo que debes tener en cuenta el clima antes de empezar a pintar. Preferiblemente, el día ha de ser soleado para que la pintura seque rápidamente.

Como la pintura previa está bien adherida, es esencial limpiarla de cada imperfección. Se recomienda frotar con un cepillo de cerdas medias o duras o incluso en las zonas más rebeldes con una pequeña lija. Siempre dependiendo del material sobre el que trabajemos, para no dañar la superficie. Esta limpieza debe hacerse siempre en seco, evitando crear humedad en la pared. Elimina el polvo y la suciedad y barre los restos, consiguiendo así un espacio de trabajo limpio y listo para la acción.

PASO 3: Preparar el color

Una vez limpia la superficie, es hora de preparar el color. Según el acabado y la decoración que deseemos, delimitaremos con cinta todo aquello que queramos pintar, como por ejemplo una decoración a rayas o una ventana con color en contraste. 

PASO 4: Proteger la fachada

Al tratarse de paredes exteriores, requieren un mayor cuidado y protección para que el resultado dure impecable durante más tiempo. Se requerirán dos manos de pintura, la primea de ellas debe ser muy líquida, diluida en un mínimo de 30 o 40%. Por otro lado, la segunda mano será sin diluir de un revestimiento texturado, elástico y al agua, ya que de esta manera resistirá bien a la formación de grietas además de minimizar el impacto en el aspecto producido por los cambios de temperatura, protegiendo también de la aparición de moho.

PASO 5: Pintar

Con todo listo, queda la parte más divertida: pintar. Una vez seca la primera mano, se aplicará una segunda siguiendo las indicaciones previas. Su aplicación ha de ser uniforme utilizando el rodillo sin ejercer demasiada fuerza para lograr un mejor resultado. Daremos las dos manos utilizando el rodillo y la cubeta, eliminando el exceso de pintura con la rejilla. Recomendamos empezar recortando los elementos decorativos con la brocha y la paletina y desde ahí, seguir hasta el exterior. De esta manera se consiguen óptimos resultados.

PASO 6: Repasar

Una vez hayamos finalizado de pintar nuestra fachada, esperaremos a que esté completamente seca para observar si hemos aplicado la pintura correctamente y de manera uniforme. Utilizaremos una brocha, o en su defecto, un pequeño rodillo para matificar y repasar esas pequeñas zonas que no hayan quedado perfectas a la primera.

PASO 7: Disfrutar del resultado

Una vez esté todo seco, podemos proceder a retirar los plásticos y la cinta de carrocero. No hay que olvidar limpiar y recoger todas las herramientas utilizadas para sus próximos usos, dentro de varios años, esperemos.

Como podéis ver, una labor que puede parecer una odisea, se resume en siete sencillos pasos asequibles incluso para los menos manitas. Los resultados te asombrarán a la par que te producirán una gran gratificación personal por poder hacerlo tú mismo/a.

One thought on “Cómo pintar una fachada paso a paso

  1. Elena dice:

    Esta genial el aporte. Saludos.

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