Consejos y tutoriales

Cómo pintar una mesa de madera

El cariño y los sentimientos que nos general algunos muebles nos hace que reemplazarlos sea una tarea complicada. Ya sea porque pertenecieron a tu familia o porque evocan recuerdos de tu infancia, es siempre triste pensar en deshacernos de ellos. Por otro lado, también puede ocurrir que te mudes a una casa y no quieras desprenderte de los muebles que tenía, ya que es mucho más sencillo darles un lavado de cara para que se adapte a nuestros gustos decorativos.

Sin lugar a duda la tendencia del blanco sobresale por encima de las demás, en parte debido a su gran versatilidad y a la sensación de amplitud, limpieza y luminosidad que aporta en cada habitación. Además, no empequeñecen visualmente los espacios reducidos como podrían hacer colores más oscuros. 

¿Hay algo más en tendencia que un comedor blanco? La respuesta es: no. Es tan sencillo cambiar su apariencia con el menaje de mesa o las sillas. Si optas por un acabado más bohemio, la combinación del blanco con el mimbre es ideal, que junto con manteles individuales de yute crean una preciosa atmósfera por un precio asequible.

Si la mesa del comedor de tu casa es de buena calidad o tienes algún tipo de apego a ella, no dudes en pintarla. Aquí te contamos todo.

Materiales necesarios para pintar una mesa de madera

En primer lugar, esta es una breve lista de los materiales esenciales para este cometido:

  • Ropa que se pueda manchar o un buzo de pintor
  • Lijadora eléctrica, esponja de lija o papel de lija
  • Imprimación especial para maderas
  • Masilla de maderas (en caso de ser necesario)
  • Pintura blanca, o del color que quieras, con acabado mate, esmaltado, satinado o lacado, según tus preferencias. La aplicación es similar.
  • Plásticos o periódicos y cinta de carrocero para no manchar nada.
  • Rodillo, brochas o paletinas
  • Bandeja de pintor

Sencillo, ¿verdad? Pues una vez con todo ello listo, podemos proceder a cambiarle el look a nuestra antigua mesa.

Para comenzar necesitaremos observar el estado de la mesa. Independientemente de su calidad, las mesas son muebles que sufren pequeños golpes y rayones prácticamente cada día, haciendo que su aspecto inicial empeore paulatinamente durante sus años de uso. La vida diaria hace que sea un mueble indispensable en cualquier hogar y, por ello, su uso es tan elevando. Este factor debemos tenerlo en cuenta ya que necesitaremos utilizar productos y herramientas de primera calidad si queremos lograr un resultado duradero, bonito e impecable.

Repara con masilla la mesa de madera

Por ello, aplicaremos masilla especial de madera, disponible en cualquier tienda de bricolaje, por todos aquellos pequeños desperfectos y arañazos. Es muy importante dejar esta masilla secar completamente siguiendo las instrucciones de secado del fabricante.

Lija hasta dejarla completamente lisa

Una vez seco este paso, opcional en algunos casos, procederemos directamente a lijar. Sí, lo sabemos, puede ser un dolor de corazón rayar con la lija un mueble de madera, pero prometemos que valdrá la pena. Si no dispones de una lijadora eléctrica, bastará con papel de lija o una esponja de lija de grano medio. Lija uniformemente todas aquellas partes que quieras pintar y cubre con cinta de carrocero todas aquellas que no.

Limpia la superficie perfectamente

Tras este paso, es esencial aspirar el polvo y la suciedad y restos de barniz que hemos retirado del mueble y pasar un paño seco -o en su defecto ligeramente húmedo- para garantizar que la superficie de trabajo es la adecuada.

Restaurar la madera con barniz o lasur

Si únicamente queremos restaurarla, ahora aplicaríamos directamente el nuevo barniz con la tonalidad que más nos guste y ya estaría.

Pintar con esmalte de colores

En cambio, si queremos cambiar su color, es necesario aplicar una primera mano de imprimación, que actuará como adherente de la pintura. Una vez completamente seco, vertemos la pintura en la bandeja de pintor, mojamos el rodillo dejando en la paleta el exceso y… ¡a pintar! Recomendamos que la pintura se aplique en dos sentidos, es decir, primero horizontal y luego verticalmente. De esta manera reduciremos la apariencia de brochazos.

Y con estos sencillos pasos, conseguirás una mesa de madera totalmente renovada, digna de catálogo de interiorismo, pero quizás también con un valor sentimental añadido.

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